EN COLORES
Cansados de las habituales altanerías y groserías de Rojo, los colores no se podían poner de acuerdo en algo muy simple. Azul lo observaba con toda la tranquilidad, mientras al otro lado de la mesa Amarillo solo se reía de lo absurdo de la situación. Verde cortó el discurso agresivo de Rojo para proponer un nuevo camino y solucionar el problema. Mientras lo hacía, Naranjo irrumpió solidarizando con Rojo, quizás porque de alguna forma eran vecinos y armonizaban. Dentro de toda esta situación caótica, Celeste llama a la paz y a retomar el diálogo para llegar a puerto y dejar el griterío. Era tanto el alboroto que, de pronto, la puerta principal se abrió abruptamente. Era Negro, y al ver su cara, se dieron cuenta de que no era bueno lo que venía. Él se acercó, golpeó la mesa y dio la orden: —¡O se ponen de acuerdo en silencio, o cada uno se va para su casa! ...