DEVOTO
Toda su vida anhelando este momento. Trabajó duro para ser considerado hasta que finalmente lo consiguió.
Sus colegas del partido, luego de mucho tiempo, lograron reconocer en él los méritos necesarios para postularse al cargo de Secretario General del partido.
Atrás dejó trabajo, a su esposa, su familia y cualquier otra cosa que lo distrajera de esos ideales que hacen digno a un militante.
No cualquiera puede serlo; se requiere poseer una altura moral y ética que esté acorde con los ideales partidarios. No importan los sacrificios ni todo lo que perdió; lo importante es haber llegado a este momento y tener la oportunidad de conseguir ese cargo que cada año le ha sido esquivo.
Él es un hombre de terreno, con un singular sentido de la solidaridad. Capaz de sacar de su plato para auxiliar a cualquier otro militante.
Su sueldo, en la mayoría de las ocasiones, termina en las arcas del partido, y no hay posibilidad de que eso cambie, ya que sería una deslealtad para él. Su convicción es casi dogmática al creer que está haciendo lo correcto.
En su momento, encontró la forma de ahuyentar los reclamos de su esposa por la falta de tiempo mediante dinero. Solo el que le quedaba luego de donar casi todo al partido que tanto lo representa.
Los sacrificios no importan con tal de mantenerse estoico en los lineamientos partidarios. Cualquier otra cosa para él es una perdida de tiempo y energía.
Tuvo amantes mientras duró su aburrido matrimonio. Por supuesto, todas eran militantes como él. Afortunadamente ese matrimonio terminó de la forma mas cómoda para él, pero la mas dura y dolorosa para su esposa.
Ella no tuvo que hurgar mucho para darse cuenta de que en cada ausencia en su hogar, justificada por esas reuniones de partido, compartía algo mas que simples lineamientos partidarios con esa compañera de filas que termino por destruir su matrimonio.
Ese día, el militante, espera con ansias la votación. Uso tiempo y dinero que no tenia para persuadir a sus compañeros de partido de que él era la mejor elección para ocupar el cargo.
Esta feliz y orgulloso de todo lo que esta a punto de suceder.
-“Todo el sacrifico valió la pena”, decía.
Las mesas ya están cerradas y solo queda el conteo de los votos. Sus manos están sudorosas, pero se siente tranquilo con el esfuerzo realizado y la convicción de que este año sí será elegido.
Se abren las urnas y comienza conteo.
Gutiérrez uno, él ninguno, uno en blanco…
La tensión aumenta, pero confía en que haber dedicado su vida a la causa es un mérito suficiente. Nada puede salir mal, hoy no.
Gutiérrez dos mas, él uno. El conteo avanza y con él su nerviosismo.
Cinco mas para él; “casi lo logramos”, decía.
Quedan cinco votos por abrir, están empatados, y no técnicamente. Cuentan con la misma cantidad de votos cada candidato.
La tensión es máxima. De las sonrisas pasamos a la seriedad y atención extrema a lo que queda.
Gutiérrez 1, quedan 4 por abrir…
Voto para él. Gutiérrez otro mas.
Sus manos siguen transpirando mientras juega con su lápiz Bic.
Otro voto para él. Solo queda uno por abrir…
Sacrificó a su familia, hijos y trabajó por el partido que tanto ama. Debe ganar...
-“Ultimo voto”, grita el vocal de mesa..
Lo abren, gana Gutiérrez…
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