EL CANICA
Corría la década de los 80 y uno de los momentos más esperados del día eran los recreos en el colegio, esos cortos de 15 minutos pero que te daban el tiempo suficiente para ir al baño y salir al patio. En esa época las bolitas o canicas (como las llamaba un compañero extranjero) no era solo un juego, era un casino que se montaba en minutos cuando salías de clases. Los millonarios no se median por dinero sino por los que mas bolitas tenían. Algunos incluso ostentaban bolsas llenas de ellas. Eran como monedas de oro para nosotros. Era todo un mercado el que se armaba en cada recreo. Las bolitas se jugaban, se transaccionaban, se cambiaban, pero donde verdaderamente estaba tu prestigio, era en ganártelas. Los ganadores eran admirados y, algunos incluso, envidiados. Aquel día estábamos armando el circulo en el piso para jugar. El objetivo intentar, a través de tiros,...